Hace poco volví a ver el que es, en mi humilde opinión, uno de los mejores dramas judiciales del Cine: 12 hombres sin piedad, de Sidney Lumet. En la película, una docena de hombres que forman un jurado popular tiene en sus manos la posibilidad de mandar a la silla eléctrica a un chico de unos 18 años, acusado de matar a su padre. El caso parece claro, y todo apunta a que el joven será ejecutado. 

Sin embargo, los doce hombres comienzan a deliberar. Se produce una situación límite ya que el jurado se encuentra aislado en una habitación en la que hace un calor espantoso. La mayoría de los miembros se deja llevar por los prejuicios y tienden a pensar como la mayoría. Esto denota una importante falta de habilidades sociales en, prácticamente, los doce hombres. 



Solo uno de ellos es capaz de decir 'no' y apostar por la inocencia del chico; es el personaje interpretado por Henry Fonda. Gracias a su traje blanco, su uso de la retórica y la argumentación, logra sembrar la duda entre los demás miembros del jurado. Fonda mantiene una postura asertiva, defiende su derecho a disentir, a no opinar como la mayoría. Sin embargo, respeta y escucha las opiniones de los demás miembros del jurado. Su actitud denota un liderazgo de tipo democrático, ya que tiene en cuenta la opinión de los demás y les invita a votar de nuevo. No impone sus ideas. Diverge, simplemente, porque está en su derecho a divergir. El personaje de Fonda es empático, pues es el único de los doce que se pone en el lugar del chico desde el principio. 

Frente a Fonda tenemos al personaje interpretado por Lee J. Cobb, que es la némesis del primero. El suyo es un liderazgo de tipo autoritario, basado en argumentos totales expresados en tono agresivo, iracundo. No admite que se le cuestione. Al final se ve cómo este tipo de comportamiento es menos efectivo. 

12 hombres sin piedad me demuestra que, con un comportamiento asertivo, podemos conseguir grandes cosas en la vida. A veces es difícil defender nuestras ideas, pero es necesario saber expresarlas para progresar y crecer como personas. Por ello, recomiendo encarecidamente revisar esta magnífica película.