Trabajo En Equipo

Nuevas generaciones aportan nuevas ideas a las organizaciones. Contar con las personas con las competencias hoy necesarias, dispuestas a crecer y evolucionar hacia lo que se requerirá mañana parece una tarea sencilla. En el post anterior, fruto de los cambios que vivimos, comentaba la necesidad que se tiene desde el liderazgo de saber conectar la empresa con el mercado, más allá del mundo que le rodea, sobre todo en estos tiempos en los que se sitúa a la persona en el centro de la estrategia.

Por eso un nuevo reto para todos los colaboradores de la empresa, pero especialmente del líder, es convertir a la organización en un lugar apetecible para trabajar. Atraer a las personas con más talento y sobre todo retenerlos, hace necesario marcar un rumbo y visualizarlo con imágenes sobre un futuro que haga tangible esa visión deseada. Así pues, es urgente preguntarnos ¿Qué estamos haciendo para convertirnos en una organización donde los mejores deseen trabajar? ¿Por qué dotarnos de una marca potente como empleador?  Es una invitación a participar en ella a los mejores talentos. Es un reclamo a la integración en nuevos proyectos. Y por tanto la ventaja de que las personas “Vengan todos los días con sus cerebros a trabajar”, evitando que los dejen en casa y por tanto vengan “motivadas”.

Paralelamente hay que trabajar, también, por involucrar a todos los colaboradores en una filosofía de aprendizaje continuado que promueva el que cada persona anhele desarrollarse para dar de sí profesionalmente lo mejor.

Y es un reto clave a conquistar por cuanto, de no lograrlo, no solo no se incorporarán los mejores talentos, sino que además, sin desarrollar a la personas, se corre el riesgo de puedan abandonarnos los mejores provocando un vacío de talento que haga peligrar no solo ya el futuro sino nuestro presente. Curiosamente, muchas empresas permanecen ajenas a esta realidad y sin ser consciente de esta sangría de talento, funcionan en el día a día con los que se quedan, frecuentemente las personas menos dotadas.

Como decía, las organizaciones debemos favorecer la creación de un ecosistema de relaciones que respete y promueva el desarrollo del talento de todas las personas que la integran. Porque, dejar vacía de talento a la empresa es sinónimo de dejarla vacía de resultados.